De cómics, freaks, y el maestro Berni Wrightson

Víctor Matellano

Era un ritual semanal, quincenal, mensual. Acercarme al kiosko cercano a mi casa y observar las diferentes revistas colgadas del tenderete, con pinzas de la ropa. Ahí estaban los pequeños tesoros.

Corría el principio de los años ochenta. Yo era un crío, pero un crío muy precoz, como muchos de aquellos años, que se colaba en el cine para ver Viernes 13 o Aullidos cuando le faltaban ocho años para la mayoría de edad, y que compraba cómics para adultos.

Se ve que ni al portero del cine ni al kioskero le importaba la edad de este entonces orondo muchacho. Estoy seguro de que influía mi cara de entusiasmo, mi flipe permanente con lo fantástico, para la complicidad de aquellos dos señores con mi causa.

Tio Creepy dibujado por Wrightson

Llegar al kiosko era un festín. Comprabas cromos, gominolas, pipas. Pero también descubrías aquellos tebeos que colgaban junto a “El Caso”, esa revista rojinegra que era más gore que los comics de terror. “Mortadelo”, “Zipi y Zape”, los héroes de la Marvel y la DC, sí, pero también aquellos que más me gustaban, dedicados al terror, como “Dossier negro”, y otras que ya no se publicaban pero sí revendían como “Rufus” o “Vampus”, todos en español. Y la gran gozada, la recién nacida versión española de “Creepy”, maravillosa. Aquel kiosko era como una gran exposición que mezclaba al maestro Ibáñez con el maestro Frank Frazetta.

Gracias a aquellas “revistas de lo macabro para adultos” (y similares reclamos publicitarios) descubro a grandes autores como Will Eisner, Richard Corben, Pepe Ortiz, Fernando Fernández, Alex toth, Jordi Bernet, Esteban Maroto, Pepe González, Mike Kaluta, y sobre todos ellos, Berni Wrightson.

La Cosa del Pantano

Wrightson

Lo de Wrightson es un doble flechazo. Por un lado el encuentro en un antiguo “Dossier Negro” con “La cosa del pantano”. Y por otro con la magistral “Feria de monstruos” en “Creepy”.

Y lo de “Feria de monstruos” (Freak Show) es proverbial. Descubro un autor que es capaz de humanizar un monstruo y deshumanizar la belleza humana, que eleva la categoría de freak a un héroe.

Todo eso a mis ojos, la de un niño freak que se ensimismaba, que se evadía de la realidad de su barrio, no muy bonita por cierto, con los imaginativos mundos del cine y el cómic. Inolvidable aquel carromato de feria lleno de “fenómenos”. Maravilloso.

Portada de Feria de Monstruos

He leído y coleccionado desde entonces todo lo que tiene que ver con Wrightson. En estrecha relación con “Creepy” y sus autores, y su “Spanish Connection”. Sí, porque una de las cosas que más me llamó la atención fue que en las revistas americanas como “Creepy” entrasen los autores españoles a dibujar a mansalva.

En aquellos años la agencia española “Selecciones ilustradas” de Josep Toutain (“S.I.” para los amigos) “exportó” dibujantes españoles para “Creepy”, “Eerie”, “Vampirella”, las publicaciones americanas de Jim Warren, e incluso en algún caso para “Marvel”, con nombres como Enric Torres, Manuel Sanjulián o Alfonso Azpiri.

Es el propio Toutain a quien debemos la publicación española de “1984” y “Creepy”, gracias a quien descubro a todos estos autores y en especial a Wrightson.

Portada dibujada por Wrightson
Malos Tiempos

Si “Feria de monstruos” me dejó flipado, primero en aquel “Creepy” por entregas y después en el álbum editado en 1984, no fue menos alucinante encontrase con otras maravillosas historias dibujadas por Wrightson, “El rey de la montaña”, “El barril del Tío Bill”, “Clarice”, “El monstruo de Pepper Lake”, “El hombre que reía”… Muchas de ellas escritas por Bruce Jones, uno de los mejores guionistas de todos los tiempos.

Es flipante la adaptación de Wrightson de “El gato negro” de Poe, de “Aire frío” de Lovecraft. Y por encima de todos ellos, “Jennifer”, con un maravilloso guión de Jones.

Revisar sus trabajos es un festín, ya sean sus colaboraciones para “House of secrets”, para DC cómics como las portadas de “Weird Mistery Tales” o “Detective Comics” (fascinante la de Batman 425), sus trabajos para el cine como “Creepshow” o “Heavy Metal”, y las ilustraciones más recientes, “El ciclo del hombre lobo”, “Batman. The Cult”… y, sobre todo, “Frankenstein”. “Frankenstein” es su indudable obra maestra. Ese juego lumínico. Esos claroscuros tan maravillosos. Esa angulación atípica y llevada al límite. Estremecedora e intensa…

Jenifer
Frankenstein

Wrightson es para mí un dios (o un semi-dios, no quiero o
fender), dentro de mi particular universo del mundo de los cómics, y de aquellos héroes que yo tanto he venerado.

Alguno de los cuales con el tiempo se han convertido en amigos y me han regalado colaboraciones, como Azpiri y su dibujo del Dr. Knox (Jack Taylor) de Wax que dio pie a la escultura de cera de la película y a la secuencia de créditos de la peli. O Sanjulián y su pintura de Stop Over in Hell. Aquellos de “Selecciones ilustradas”, los de “Creepy” que yo leía…

Dibujo Doctor knox. Wax. Azpiri.

Escribo estas líneas un día después de que se anuncie del fallecimiento de
Berni Wrightson. Se va el genio y se queda su obra. También en mi librería, afortunadamente.

La vida en viñetas. Cuántos momentos de felicidad, de sueños. Y de evasión.

Dibujo Stop Over in Hell. Sanjulián.

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